martes, 24 de mayo de 2016

Empezamos a hablar todxs! Testimonio de Cynthia sobre Ignacio Castillo de Temporada de Tormentas

Hola, mi nombre es Cynthia Rendòn, tengo 28 años. Vengo a leerles mi historia. Es la primera vez que puedo contarla, después de muchos años de callarme y de tratar de seguir mi vida con esta mochila que mi ex pareja me generó.
Fui la primer bajista oficial de la banda Temporada de Tormentas. Ahí fue donde conocí a Ignacio Castillo, cantante y guitarrista de dicha banda. Compartí con él también su proyecto solista, “Chico Egoísmo”. Salimos un par de veces y al toque nos pusimos de novios.
Recuerdo la primera salida a un bar llamado El Chalet, por el Oeste. Fuimos con sus amigos; pedimos unas cervezas, nos sentamos en una mesa, y uno de sus "mejores amigos" se quedó sentado al lado mío. Enfrente de todos, mi ex le dijo "vos, al lado de mi novia no te sentás, que te hacés, el gil? Salí de acá". Así, empezó mi relación con él.
Fueron constantes abusos contra mi persona. Cada bar a donde íbamos, era una situación de pelea, piñas y bardo, ya sea por sus celos o por querer imponerse y tener toda la atención. Incontables veces, al ver que algún chico estaba hablando a solas conmigo, venía corriendo a decirle "vos que hacés hablando con mi novia, volá de acá ya", caso seguido me agarraba y me sacaba del bar para denigrarme y gritarme lo puta que había sido. Me decía que “yo no podía hablar con chicos; que acaso no veía que me querían garchar?". Lo mismo sucedía cada vez que terminábamos de tocar con la banda en algún recital. Yo temblaba, rogaba que ningún chico me viniera a felicitar. Cada vez que eso pasaba, era la misma situación. Él a los gritos, diciéndome, "puta, trola, que encima se lo hacía en su cara, que él no era ningún boludo". Al otro día, siempre se disculpaba y me prometía llorando que no iba a hacerlo nunca más. Ese fue mi error. Debería haberme dado cuenta de los indicios en ese momento, cuando todavía estaba a tiempo de salir de esa situación.
Recuerdo también que una vez fuimos a un bar cerca de casa; en un momento él se puso pálido y empezó a temblar. Yo le pregunté que le había pasado, a lo que me contestó: "nada, no pasa nada. Es que pensé que estaba mi ex-novia sentada en aquella mesa, pero no es". Traté de que me explique por qué se había puesto tan mal, pero jamás me lo dijo. Ahora me doy cuenta que sus dos ex-novias anteriores a mi, probablemente, también sufrieron de situaciones fuertes de violencia con su persona.
Al correr los meses, no sólo eran escenas en un bar, o en la calle a los gritos. Pasó a suceder puertas adentro de la casa. Cuando veía que alguien en Facebook me mandaba un mensaje privado, algún mensaje en el celular de algún chico, o alguna escena que le quedó en la mente de alguna salida, detonaba. Dejaba de ser él. El ejemplo del personaje de historietas Hulk le quedaría perfecto. Era como apretar un switch, un botón de apagado-encendido. Dejaba de ser Ignacio y se transformaba "en esa otra cosa". Horrible. Me paralizaba, mi cuerpo entero temblaba y tenía miedo de que me lastime o me haga algo muy grave. Gracias al de arriba, jamás me golpeó. Pero lo que me iba a hacer a mí, lo terminaba haciendo con todos los objetos de la casa: revolear y romper absolutamente todo lo que se le cruzara en su camino; agujereó una puerta con su propio puño; rompió su monitor, muebles. Una vez hasta rompió el teléfono, porque los vecinos amenazaban con llamar a la policía por la situación de violencia, yo amagué a hacerlo, y lo arrancó de la pared. Cada vez que esto pasaba, él se pegaba muy fuerte, en la cara, en su cabeza, en su cuerpo; pegaba muy fuerte en las paredes, me daba mucho miedo, lo recuerdo y todavía tiemblo.
En las últimas instancias, yo ya no podía más con esa situación y quería salir de eso. Como nunca tuve información, no sabía que estaba siendo abusada, no sabía lo que estaba pasando, y claramente en ese momento todavía pensaba que lo amaba mucho, más allá de toda esa violencia. Hoy lo digo y no lo puedo creer. En ese momento no podía dejarlo, pero algo adentro mío me decía que tenía que escapar. Cuando empecé a planteárselo, además de seguir diciéndome puta, que yo era sólo de él. Puso una vez en riesgo su vida violentándose con todas las cosas de la casa, recuerdo bien que tomó un vaso, se lo rompió en la frente y se desmayó. Sangre, vidrios por todos lados. Yo me quedé helada. Terminó en el hospital. Al otro día todos sus amigos pensaban que yo se lo había hecho, o que “por mi culpa él había reaccionado así, que yo le generaba ese nivel de violencia, que en realidad él era buen chabón, y yo una loquita mambo negro”. Todos los del ambiente, amigos, músicos, fans, empezaron a hablar mierdas de mí y a mirarme muy mal. Nadie me creía. Él es tan manipulador, tiene tanto poder, genera tanto miedo y presión a los que lo rodean, que hasta sus amigos más cercanos nunca creyeron lo que en realidad estaba sucediendo puertas adentro, sólo creían la historia que él contaba.
En ese momento yo perdí mi vida: ya no tenía amigos, ya que él se había encargado de destruir todas mis relaciones. Ya no podía trabajar, ni estudiar, estaba muy mal psicológicamente. Quería dejarlo y no podía, no me dejaba. Hasta que no aguanté más, y por no tener contención en ese momento, agarré un cutter y me corté a la vuelta de su casa. Pensé que era la única manera de poder "cortar" con esa persona. Estaba desesperada; no podía soportar más que me tratara así. Ahí terminó todo.
Fueron dos años de psiquiatras y contención de parte de mi familia. Dos años en los que yo pensé que todo eso había sido culpa mía, y que jamás iba a poder salir de la mierda en dónde él me había dejado. Fueron dos años sola, en los que tuve que alejarme del ambiente del rock, y de la vida en general, porque todos me decían "puta, loca, mentirosa" y muchos adjetivos más. Es el día de hoy, que en las entrevistas, cuando le preguntan si hubo otra bajista en Temporada, Ignacio evade la pregunta. Nadie sabe quién soy, se encargó de borrar todos los recuerdos y registros, ya que por el miedo que generó en mí, se encargó de que yo nunca me animase a contar la verdad, contar lo que realmente había sucedido. Hasta hoy.
Hoy, gracias a los testimonios de Mailén y Rocío, hace un par de semanas siquiera, pude abrir los ojos y entender realmente la magnitud de los hechos. Entender que yo también había sido víctima de abuso por mi ex-pareja. Recién hoy, hace un par de semanas nomás, me doy cuenta, y lo puedo ver, después de años de sufrimiento. No tengo palabras para agradecer todo esto, la valentía y el coraje que tuvieron Mailén y Rocío al dar sus testimonios en público, son impresionantes. Recién en ese momento, entendí que yo también había sido víctima de un abusador. Ya es hora de demostrarle que no tiene más poder sobre mí. 

Ya no nos callamos más.

2 comentarios:

  1. yo viví una historia similar con la diferencia de que lo corte mucho antes porque la forma en que tomaba y se drogaba era alevosa y su banda era muy desconocida. Curiosamente entré al ambiente del rock años despues y nunca vi este tipo de situaciones entre mis compañeros de escenario. Comento esto para decir que el problema no es el ambiente si no el tipo que se toma derechos sobre nosotras

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  2. Hola cintia soy la ex novia lucia y me pasaron cosas bastante parecidas la diferencia es que no le permití seguir con su locura conmigo lo que necesites comunícate conmigo si queres denunciarlo

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